sábado, 18 de abril de 2009

El tocayo Falconi



Estaba esperando el otro día el autobús en south station para volver de Boston a New Bedford. Traía conmigo un ejemplar de Indicios del Naufragio de José Luis Falconi, que me fue ofrecido una noche antes en su casa. No tengo la certeza si exista una forma efectiva de leer libros de poemas, personalmente, confieso que me atrae el carácter accidental de su lectura. Encontrarse en un lugar desconocido y leer un libro de poemas resulta casi un acto trágico, al mismo tiempo, la lectura se hace mucho más personal, las palabras se vuelven necesarias como una imperiosa identificación. En casa los libros nuevos se convierten en invitados y tienen que esperar el turno de que tengamos ánimo para atenderlos. La pega que existe en nuestros días por evaluar obras o autores me tiene sin cuidado. Comulgo con la sutilidad de una emoción que en ocasiones se concreta en versos. No sé si suene harto ingenuo decir que aquello que se llama poesía anda allá afuera y, en ocasiones, se nos atraviesa. (Siguen unos versos del tocayo)

Con la excusa de ser uno mismo,
                   se pide al compañero de turno
                          que imagine palomas alborotadas
                                              sobre algún galope,
que trague saliva,
                                                y alce la cabeza para presentir el
                                             ligero bramido de las estrellas
mientras que uno,
                                                          difuso entre la utilería,
                                                    procede al robo de las armas
                                                             para lograr el cometido.

                      Pero no hace falta una tragedia
                                                            para abandonarlo todo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Juegos de 'Azar'

Escribí Azar en el otoño de 2003 cuando me mudé a Iowa City. Recuerdo leer aquel borrador (en bruto) en los pasillos de Phillips Hall para mi amigo Cristián Gómez. En enero de 2005 lo publiqué en una edición pequeñísima de autor y lo presenté en la Biblioteca Andrés Henestrosa de Oaxaca. El año pasado volví a ver una copia de Azar que me fue ofrecida por Forrest Gander para obsequiarla a Susan Howe que estaba dando una lectura en Brown.
Seis años después de su aparición, Azar vuelve a la carga en una publicación de los poetas Mancha. No me resta más que un infinito agradecimiento a los poetas Mancha por la edición del libro y a Victor Ibarra por las palabras de presentación:

Muchas gracias por este nuevo impulso para que siga girando el Azar.



Abrir el libro debajo de los datos personales →

viernes, 27 de febrero de 2009

discurso sobre o filho da puta


Este libro del poeta portugués Alberto Pimenta, es un manifiesto publicado en 1977. El hijo de puta es una existencia ideal o una quintaesencia contrario al ideal del superhombre. El discurso, favorecido por esta filiación, no titubea en la exploración de la tradición alemana al dialogar con Nietzsche y Heidegger pasando por Franz Kafka. De hecho, en el prólogo a la edición más reciente, Pimenta incluye una nota al respecto de la traducción del discurso al alemán donde el filhoputismo se pierde en la translación al Arschloch. En español, encuentro el recipiente más afortunado en el “hijo de la chingada,” pero sé que este mexicanismo no podría ampliarse sin una cara ficticia en el resto de los países de habla hispana. Y entonces la unidad de la lengua tiende, necesariamente, a la diversificación en la búsqueda regional de un concepto, en apariencia, tan universal como el filhoputismo.
En esencia, el hijo de puta de Pimenta es una construcción social, i.e., un dispositivo de los sistemas de educación para inhibir las facultades del individuo y, al mismo tiempo, volverlo adverso a las facultades de los otros. Un verdadero hijo de la chingada, que no come ni deja comer, cuya madriguera son las instancias burocráticas, sólo tiene una aspiración en la vida: ser el más hijo de la chingada que cualquier hijo de la chingada.
(capa fornecida pla Cecilia)

lunes, 9 de febrero de 2009

Las pelis de Reygadas


La primera película que vi de Reygadas fue “Japón.” La verdad es que me quedé hipnotizado con el desnudo de la viejita y algunas escenas panorámicas. También me sorprendía el manejo del lenguaje coloquial en el guión, bastante equilibrado pero con tensiones formales muy interesantes, en todo caso se notaba una intención plena en los detalles. Después de la peli, vi el bonus material del DVD que incluía una entrevista con el director, de esa parte me gustó lo que dice sobre el empleo de actores no profesionales o el no empleo de actores. Creo que de este modo cada realización es un evento único, irrepetible y ese era parte del objetivo. En el D.F. intenté ver “Luz silenciosa” pero llegué a la Cineteca en lunes y no había funciones (ahora lo sé). Hace un par de días pude ver “Batalla en el cielo” y la verdad es que me dejó volando. Para empezar es una película pendiente, en todo momento, de los aspectos formales, es decir, la historia, que es bastante buena, nunca se antepone a los otros elementos, cada escena tiene un tempo preciso. La evolución de Marcos, el "gordito" de los lentes, es estupenda, el acercamiento de la cámara a los gestos, al cuerpo de los personajes y a los lugares permite una exploración física y anímica de la situación. Básicamente el meollo del argumento es ¿cómo superar el hermetismo que envuelve las relaciones y sustenta un atroz biopoder en la ciudad de México -espacio saturado donde la máxima levedad del crimen es secuestrar al hijo de tu vecino y lo sublime es prostituirse-? Esta película aborda la complejidad de esos elementos y pone al desnudo, literalmente, los motivos y las pasiones de los habitantes de esta urbe (Wikipedia los describe como: old and ugly characters; un atentado contra el dogma brangelinesco). Al reflexionar sobre esta saturación me viene a la mente la película “Ensaio sobre a cegueira” de Fernando Meirelles y me aferro a pensar que en un futuro van a tener que evacuar el Distrito para exorcizar sus demonios y dejar descansar, finalmente, a sus muertos. Tal vez se convierta en una ciudad-museo y en el gran Mictlán de América Latina. El desenlace trágico de “Batalla en el cielo” podría entenderse como la redención del espectro del amor mediante la muerte, sin embargo, lo repito la película ofrece mucho más que una buena historia. Algunos amigos me recomendaron “Luz silenciosa” como la mejor película mexicana del 2008 y la verdad es que sin haberla visto, por el trabajo del director, lo creo.

domingo, 25 de enero de 2009

El sueño del fuego paralelo o la micro en llamas



Llegué el jueves 4 del presente al bar “las hormigas” en la casa del poeta para escuchar una lectura de Roberto Appratto. Interesante lo suyo pero, quizás, lo más notable fue la cantidad de personajes que se juntaron esa noche para una lectura que fue difundida con sólo un par de días de anticipación, entre ellos (por orden de aparición ya que yo llegué a barrer): Eduardo Milán, Josu Landa, Hugo Gola, Luis Felipe Fabré, Ernesto Lumbreras and many more, gracias a los esfuerzos de Hernán Bravo que ahora anda organizando ahí la cosa. Yo me enteré de aquello gracias a mi buen carnal Rocdrigo Flores. Cuando terminó la lectura, mi inseparable amiga Sexy Días me dijo que en la mesa con Inti y Karen se encontraba ni más ni menos que Héctor Hernández, a lo que yo como bólido, o boludo, me paré de la silla para corroborar. Así que como buen huevón (pendejo chilean style) me acerqué a la mesa y le dije: “Don Héctor, pues mire, a mí me gusta Coma y su amiga Paula, ¿se saca una foto conmigo?” A lo que él de una y amigablemente respondió: “yapo.” De ahí en adelante me monté en el papel de reportero de tv azteca, que más hacen preguntas para ver reacciones que para obtener respuestas. Herr H.H. contestó todas las preguntas afablemente, y había que ver que unas eran puras boludeces gracias a las ~chelas, incluso me presentó a Yaxkin, Yaxkin a Arturo, Arturo a José Luis y José Luis a la actriz de teatro (cuyo nombre prometo investigar). Después del bar nos fuimos a echar, como corresponde, unos taquitos al pastor. Yaxkin y H.H. iban para el norte de la ciudad y yo también porque por ahí vive mi hermana, así que nos despedimos de Karen, Inti y Rocdrigo y nos fuimos a tomar el metro insurgentes para llegar a Chapultepec. Ahí agarramos una micro para valle dorado, Yaxkin me contó de su página “la red de los poetas salvajes” (la cual es un proyecto muy chingón porque ponen libros enteros en pdf y el link está aquí bajo las recomendaciones “to para vcs”). El gran momento de la noche vino cuando le hice a Héctor la pregunta obligada a todo chileno: sobre la paternidad del pisco. A lo que él respondió que no le cabe duda de que es peruano. Ante ese acto de profunda sinceridad no me restó más que felicitarlo y decirle: Don Héctor usted es el primero. Después de los abrazos y las fotos el conductor de la unidad nos informó que iba a tener que tomar una desviación porque habían cerrado el periférico, así que anduvimos unos 40 minutos rolando en la micro por Echegaray y con esto comprobamos que no hay nada más irrefutable que el infrarealismo en México.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Todos los días son días de fiesta, de Tatiana Lipkes



variaciones sobre "todos los días son días (de fiesta)"

“los perros se aburren
muerden la pared”

- el hocico húmedo deslizándose sobre la página
- tratamiento directo: fuera metáforas
- huellas de lo humano

“largos cafés
s/ café”

la lo/
comotora
extraviada
entre las cajas
que estorban tanto
en la entrada
imaginamos
que era necesario
arrumar la casa
hasta que un día
: sopas!
alguien se tropezó
porque tenía prisa
de salir por
la mañana
y qué pasó?
le salió el tiro…

“se me olvida que fui zurda
-------------------------------- el jitomate crudo”

aguda presencia
--la de la mano*
que no se sabe,
ni en defensa propia,
mover ni agitar
ni mecer ni
za-cudir
ese cuidado tan/
gencial de los
ángulos en/
lazados
alguna vez
zi y zeramente
* "esa sustancia/ la que te hace feliz."

absolutamente nada
“sobre el shampoo
de los hoteles”

primer cuadro: la pareja se apresura en quitarse la ropa dentro del cuarto del hotel (escena desde la ventana, se descubren dos troncos pálidos con pezones rígidos como si fueran atacados por una ráfaga de viento, imagen fría de alguna ciudad ex -comunista, donde el sexo es apenas un choque, sólido, sobrio)

segundo cuadro: el mofle de un mustang (close up), ignición 7:45am. Niña patinando dentro de un garage. Ebullición de personas dentro de un aeropuerto – cascada de aspirinas (montaje).

tercer cuadro: (fade in) una mesera sirve café en las tazas de una mesa sin mirar a los clientes (restaurante de cadena, de preferencia un Vips), murmullo de conversaciones, choques de cucharas, tazas y platos (escena panorámica). La pareja del hotel entra en el restaurante.

miércoles, 5 de noviembre de 2008